Hoy es el Día nacional de la Medicina Social

A partir de la Ley 25.598 se declara el día 12 de julio de cada año como Día Nacional de la Medicina Social.

Se estableció en homenaje a todos los médicos que se desempeñan en esa área y en especial al cardiocirujano Doctor René G. Favaloro, en conmemoración de la fecha de su nacimiento.

Este gran científico argentino nació el 12 de julio de 1923 en la ciudad de La Plata. Miembro de una familia humilde, realizó sus estudios con mucho esfuerzo y se graduó de médico en 1949 en la universidad de dicha ciudad.

Favaloro fue médico rural durante más de diez años en el pueblo pampeano Jacinto Araúz y luego viajó a los Estados Unidos donde se especializó en cirugía torácica. Allí, mediante su trabajo y su infatigable dedicación, revolucionó el campo de la cirugía cardiovascular mediante la creación del By Pas, una técnica que hoy es utilizada en todo el mundo.

El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de crear una clínica de alta complejidad similar a los centros asistenciales en los que había trabajado en el exterior. Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores y afianzó la labor que venía desarrollando desde su regreso al país.

Además de los grandes aportes en Cirugía Cardiovascular y en Cardiología Intervencionista, Favaloro desarrolló junto a su equipo una importante labor docente. Más de cuatrocientos cincuenta profesionales, provenientes en su mayoría de todos los puntos cardinales del país y de América Latina se formaron bajo la supervisión de Favaloro en su fundación, la mayor cantidad de residentes formados en un solo centro.

En la actualidad, muchos de ellos son jefes y directores de servicios de cardiología de reconocida trayectoria. El deseo de Favaloro de ser recordado «como docente más que como cirujano» se hace realidad cada vez que un paciente es atendido por uno de sus discípulos.

René Favaloro fue un hombre humilde. Comprometido con los asuntos públicos, estudió y escribió libros de historia de la Argentina, país en el que decidió permanecer y trabajar. Vivió en la convicción de que “la medicina sin humanismo médico no merece ser ejercida”.

El 29 de julio de 2000 se quitó la vida, con un disparo al corazón. Estaba angustiado y agobiado por las deudas que tenía su fundación y se resistía a entrar al sistema corrupto de pago de retornos para poder cobrar una deuda que el PAMI arrastraba desde tiempo atrás.

En su honor, la biblioteca de la UNViMe lleva su nombre, como un homenaje permanente a esta personalidad destacada de nuestro país, cuya trayectoria como profesional y persona constituye un ejemplo de vida.


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